3. Crisis de Fin de Siglo


Tras la Guerra de Sucesión, hacia 1715, la población española rondaría los 7,5 millones de habitantes. Hacia 1750, el Catastro de Ensenada indicaría una población de unos 9 millones de habitantes, cifra que se iría incrementando hasta alcanzar los 11 millones cuando se realizó el Censo de Floridablanca, en 1787.
En definitiva, el siglo XVIII fue un período de crecimiento demográfico, pero a partir de 1787, el Norte disminuye su población por el desequilibrio de sexos, el celibato femenino y la emigración a América.
Esta crisis demográfica de fines de siglo, conlleva que las familias tuvieran menos hijos y, por consiguiente, menos mano de obra agrícola. Por ello, la producción agrícola cae en esta pequeña crisis y los precios suben.
Aún así, el crecimiento se sostuvo y no decayó enormemente porque la peste no les influyó y pusieron remedio a muchas pestes con medidas profilácticas, así como la ausencia de guerras en el interior desde 1715. Por lo tanto, se vivió un auge de la demografía y de la natalidad a finales del XVIII.
La crisis poblacional se prolonga en los primeros años del siglo XIX, y es una de las causas del malestar social que provocan el motín de Aranjuez contra el gobierno de Godoy, y más tarde contra las tropas francesas que invadieron el país.

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Comienzo de la Crisis del Antiguo Régimen

Aparece un nuevo sistema político social opuesto al Antiguo Régimen, la Ilustración, que le hace entrar en crisis a finales del siglo XVIII. Este nuevo sistema trajo consigo el triunfo de la sociedad burguesa y de los sistemas parlamentarios (poder del Parlamento), en un marco económico capitalista. La burguesía, auténtica protagonista de la revolución del momento, pretendía la implantación de gobiernos verdaderamente representativos del pueblo, basados en dos derechos fundamentales: libertad para expresar las opiniones, e igualdad de todos los hombres ante la ley.
La Monarquía absoluta se erosionó; aparecieron proyectos liberales con profundas reformas político-sociales; España perdió el Imperio en América; el país se sumió en dificultades económicas, protestas sociales y enfrentamientos bélicos. Estos hechos marcaron la futura nación española.
Los ilustrados plantearon reformas para modernizar la economía y la sociedad española, tales como la reforma de la enseñanza o la Ley agraria, esta última nunca llegó a realizarse, en la que se proponía la solución al problema del atraso agrario debido a la cantidad de tierras sin cultivo o tierras que no podían cultivarse por pertenecer a la Iglesia o la nobleza y que no podían venderse (bienes de manos muertas, mayorazgos).

Muchas de estas propuestas no se llevaron a cabo por la oposición de los privilegiados y por la influencia del estallido de la Revolución Francesa, la cual influyó notoriamente en el proceso de reforma que venía fraguándose. Tal fue así que el Antiguo Régimen persistió durante un periodo de tiempo marcado por crisis de distintas índoles:




- Crisis económica: Fin del crecimiento económico que venía dándose en las décadas anteriores. Esto contribuyó al desarrollo de conflictos sociales que enfrentaron a la sociedad estamental con las fuerzas del cambio reformista.


- Crisis internacional: La revolución francesa involucró a la monarquía española en una situación bélica que se prolongará entre 1793 y 1814. Esta situación afectó a las relaciones con las colonias americanas y paralizó la política de reformas de los reinados de Fernando VI y Carlos III.


- Crisis política: La corona fue incapaz de solucionar los problemas internos y exteriores, por lo que fue profundamente criticada, hecho que afectó al prestigio de la monarquía y que hizo quebrar al Antiguo Régimen. Esta situación desembocó en la abdicación de Carlos IV.
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Apogeo de La Ilustración



En oposición al Antiguo Régimen floreció un movimiento revolucionario denominado Reformismo Ilustrado que penetró en la Corte de Fernando VI con el Marqués de Ensenada a la Cabeza como ministro del Rey. Fue una nueva ideología conocida como Ilustración o Siglo de las Luces que pretendía introducir medidas de modernización en el país. Entre los ilustrados se extendió la conciencia de la necesidad de emprender reformas en la agricultura, ocupación que ocupaba a la mayoría de la población y que estaba muy atrasada. Para ello se crearon asociaciones como las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País y los ministros de Carlos III prepararon diversos planes de reforma como el Memorial Ajustado de Campomanes y el Informe sobre la Ley Agraria de Jovellanos.



Las ideas de la Ilustración son las raíces del liberalismo. Se valora al Ser Humano por su razón. La Ilustración en España se inscribe en el marco general de la Ilustración europea (espíritu crítico, fe en la razón, confianza en la ciencia, afán didáctico), con la idea de transformar la sociedad desde arriba. Las influencias son esencialmente francesas e italianas.


Los ilustrados fueron una minoría culta formada por nobles, funcionarios, burgueses y clérigos. Básicamente se interesaron por:
· Reforma y reactivación de la economía (preocupación por las ciencias útiles, mejora del sistema educativo).
· Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país.
· Interés por las nuevas ideas políticas liberales, aunque, en su mayor parte, no apoyaron planteamientos revolucionarios.


Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia. Pese a los afanes ilustrados, la mayoría del país siguió apegada a los valores tradicionales.
En la primera mitad de siglo (1700 – 1750), con Felipe V y Fernando VI, destacan Feijóo, cuya obra se centró en la divulgación de la ciencia de Newton y en la crítica a los prejuicios tradicionales y las supersticiones (Teatro Crítico, 1726) y Mayáns.
Durante este período se crearon las principales Academias, instrumento de difusión de las luces. Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Medicina, Historia, Bellas Artes de San Fernando, y, junto a ellas, el Jardín Botánico y Gabinete de Historia Natural.


Tras el impulso reformista del reinado de Fernando VI, la ilustración llega a su apogeo en el reinado de Carlos III. Los ministros de este monarca, con espíritu renovador, trataron de elevar el nivel económico y cultural del país.
Los escritos de
Campomanes, Jovellanos, Capmany o Cabarrús muestran la asimilación de las teorías económicas de la fisiocracia y del liberalismo económico. Fruto de ese interés por los asuntos económicos y sociales fue la creación de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, preocupadas por la difusión de las “ciencias útiles” y el desarrollo económico.
El interés por la educación y el progreso científico se concretó en la creación de nuevas instituciones de enseñanza secundaria (Reales Estudios de San Isidro), de enseñanza superior (Colegio de Cirugía, Escuela de Mineralogía, Escuela de Ingenieros de Caminos) y en la reforma de las Universidades y de los Colegios Mayores.El desarrollo de las ciencias experimentales fue importante: Mutis y Cavanilles en biología, Ulloa y Jorge Juan en Astronomía y Cartografía, Piquer en Medicina.También se desarrolló la literatura didáctica y crítica (
Feijóo, Jovellanos, Cadalso y Moratín con su célebre “El sí de las niñas”, y se desarrolló la prensa y las revistas literarias y científicas.

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